Publicado el La Nación
del Domingo 19 de Junio de 2007

"La paciencia ha desaparecido"

Augusto Cury

"En España, el 80 por ciento de los maestros, muchos de ellos profesores universitarios, tiene estrés; en Brasil la cifra alcanza el 91 por ciento. Cuentan que se despiertan agotados, doloridos, con migraña, que sufren insomnio. He viajado mucho en estos últimos seis meses y la queja es la misma en casi todo el mundo. ¿Qué pasa?", se pregunta el médico psiquiatra brasileño Augusto Cury, de paso por Buenos Aires, donde vino a presentar la versión en castellano de su libro Nunca renuncies a tus sueños .

"Pregunté: Para ustedes, ¿qué es más importante para formar un intelectual, la duda o el pensamiento elaborado? Todos respondieron que la duda, entonces volví a preguntar: ¿qué es lo que enseñan ustedes? Honestos, asumieron que impartían conocimientos preelaborados. ¡Ese es el problema!", apunta el visitante. Augusto Cury es un estudioso de las formas en que la mente procesa los pensamientos y de una de sus consecuencias: la psicología educativa. En los últimos años trató de escribir obras que le permitieran acercarse al hombre de la calle, y de la versión en portugués de Nunca renuncies a tus sueños ya se vendieron tres millones de ejemplares.

-¿Cómo funciona el sistema educativo?

-Damos a los jóvenes un conocimiento terminado. No los estimulamos para que investiguen, cuestionen, descubran, creen. Fundamentalmente, para que se atrevan a pensar por sí mismos. El sistema encarcela el yo, lo aprisiona en la platea, no lo estimula para que asuma su papel de director del guión de su historia. Los jóvenes no se encuentran preparados para enfrentar los desafíos exteriores ni los conflictos interiores. No saben proteger sus emociones, administrar sus pensamientos, exponer sus ideas, pensar antes de reaccionar. Todo esto se agrava por lo que denomino síndrome del pensamiento acelerado.

-¿Qué es el síndrome del pensamiento acelerado?

-Reflexione sobre este dato: el conocimiento que antes se duplicaba cada dos siglos, hoy se duplica cada cinco años. El exceso de información, asociado con el aumento de estímulos provocados por la televisión y el consumo, ha dado lugar a una generación en la que tanto adultos como chicos son incapaces de concentrarse. Pierden con rapidez el placer que dan las cosas que logran, poseen una mente agitada. Tan importante para la salud emocional, la paciencia ha desaparecido. Si la computadora demora un minuto más en completar una operación, la gente se irrita. El aula es el último lugar donde los niños y los adolescentes quieren estar.

-¿Qué pasa con los padres?

-Quisimos darles lo mejor, ahorrarles dificultades. Pusimos televisión, computadoras y videojuegos en sus dormitorios. Los abrumamos con cursos de idiomas, computación, yudo, natación, música, danza... ¡golf! La intención fue buena; el resultado, pésimo.

-¿Qué deberían haber hecho?

-No nos dimos cuenta de que los chicos necesitan tener infancia, inventar, correr riesgos, frustrarse, divertirse, admirar las cosas simples de la vida. Que las funciones más importantes de la inteligencia dependen de las aventuras que se viven cuando uno es un chico. Hemos creado un invernadero para nuestros hijos, que se han convertido en la generación más insatisfecha, ansiosa y desmotivada que haya pisado el planeta Tierra. Es necesario que los ayudemos a soñar, a ser ingenieros de ideas. Llevarlos a sentir que son seres humanos con un enorme potencial intelectual; el futuro de la humanidad está en juego.

-¿Ese es el tema de su libro?

-Sí, pero tenemos que cambiar la manera de mirar. Porque el que quiera realizar sus sueños no debe esperar caminos sin obstáculos ni victorias sin accidentes. Y los padres y educadores deben incentivar al que fracasa para que extraiga sabiduría de sus experiencias. Equivocarse es una etapa de la invención. Por eso, la cultura de que el que acierta tiene notas altas y el que yerra es castigado es una falta de respeto a la riquísima pedagogía de prueba y error que promovió las conquistas de la historia. Recordemos que caímos muchas veces hasta que aprendimos a caminar. Según el músico Miles Davis, no hay que temer a los errores porque no existen. Todo depende de cómo uno los enfrenta.

-¿Recuerda ejemplos de errores famosos?

-Sir Alexander Fleming descubrió la penicilina gracias a un hongo que contaminó el portaobjeto con un cultivo que había dejado sin protección en el laboratorio. Este error salvó a millones de personas. Y el físico alemán Wilhelm Röntgen descubrió los rayos X por un descuido en la manipulación de una placa fotográfica.

-¿Cuál es la función de los sueños?

-Voltaire decía que los sueños y la esperanza nos fueron dados para compensar las dificultades de la vida. Los sueños son como las brújulas del corazón, los proyectos de vida. No son como los deseos que van y vienen. Los sueños dan sentido a la existencia, algo por lo que vale la pena vivir, renuevan la esperanza cuando sentimos que el mundo se nos viene abajo. Somos únicos y, en realidad, no hay gente de éxito y gente fracasada: hay personas que luchan por realizar sus sueños y otras que renuncian a ellos.


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Luis Aubele